Alquiler de larga, media o corta estancia

Alquiler de larga, media o corta estancia. ¿Cuál es la mejor opción en estos momentos?

Ante la situación actual debida a la crisis sanitaria derivada del COVID-19 y a los efectos que está teniendo sobre el turismo, algunos arrendadores se plantean la pregunta de si es mejor el alquiler de corta estancia, de media o de larga. Cada opción tiene sus ventajas. En este post analizamos cada una para que puedas elegir la que más convenga a tu alojamiento turístico.

Características y ventajas del alquiler de corta estancia

El alquiler de corta estancia es el alquiler por noches y tuvo un importante impulso durante la crisis económica de 2007, debido a la necesidad de algunos propietarios de obtener rentabilidad de sus inmuebles para poder pagar la hipoteca. Desde entonces, no ha parado de crecer, debido a la rentabilidad que ofrece.

En general, tiene una rentabilidad elevada, pero los beneficios que se obtengan en cada caso dependerán de factores como:

  • El nivel de ocupación al año.
  • La situación del inmueble.
  • Las características del alojamiento.
  • Los servicios que ofrezca.
  • Los gastos que ocasiona el alojamiento: consumos de suministros como el agua o la luz, mantenimiento, limpieza, publicidad, gastos de comunidad, Impuesto sobre Bienes Inmuebles, tasa de basuras o seguros.
  • La contratación de una empresa de gestión de alquiler vacacional que se ocupe de todos o parte de los trámites para el alquiler del piso. En este caso, podrán ayudarte con:
    • La limpieza y lavandería.
    • El mantenimiento del inmueble.
    • La gestión del anuncio del piso, de los precios y de las fotos, para lograr más reservas.
    • El check in y check out de los huéspedes.
    • La asistencia al huésped 24 horas.

Los arrendamientos de alojamientos turísticos están expresamente excluidos de la Ley de Arrendamientos Urbanos que los define como aquellos en los que se produce la cesión temporal de uso de la totalidad de una vivienda amueblada y equipada en condiciones de uso inmediato, comercializada o promocionada en canales de oferta turística o por cualquier otro modo de comercialización o promoción, y realizada con finalidad lucrativa.

La regulación de teste tipo de alquileres se realiza a nivel autonómico.

Alquiler de media estancia: ¿qué es?

El alquiler de media estancia es lo que la Ley de Arrendamientos Urbanos llama alquiler de temporada. Se refiere a casos en los que se alquila por la temporada de verano, de invierno o cualquier otra, es decir, son alquileres que duran varios meses.

En este supuesto, la ley los considera arrendamientos para uso distinto al de vivienda, por lo que se rigen por la voluntad de las partes, el título III de la Ley de Arrendamientos Urbanos y el Código Civil.

Como consecuencia de lo anterior, el alquiler de media estancia no tiene un plazo mínimo de duración y el arrendador y el inquilino pueden alcanzar los acuerdos que estimen convenientes. Los inquilinos suelen ser personas que necesitan desplazarse a una ciudad por trabajo o por estudios o personas que se van de vacaciones toda la temporada de verano o quieren tener una casa para poder ir a esquiar todo el invierno, por ejemplo.

En el alquiler de media estancia los costes a cargo del arrendador se reducen respecto a otros supuestos, ya que se podría repercutir al inquilino el coste de los suministros, y la limpieza durante la estancia la realiza también el inquilino, por ejemplo.

Alquiler de larga estancia o convencional

En este caso hablamos del alquiler de vivienda regulado en la Ley de Arrendamientos Urbanos, que establece que es aquel que recae sobre una edificación habitable cuyo destino primordial es satisfacer la necesidad permanente de vivienda del arrendatario.

En el alquiler de larga estancia se aplica imperativamente la Ley de Arrendamientos Urbanos, por lo que, deberán tener una duración mínima de 5 o 7 años, dependiendo de si el arrendador es persona física o jurídica. Esto supone que la rentabilidad se puede reducir con el paso del tiempo para el propietario.

Con el alquiler de corta estancia se evita la morosidad

El mayor problema que presenta este tipo de alquiler es el riesgo de impago, ya que, aunque solicites garantías como la fianza legal o un aval bancario, los procesos de desahucio por falta de pago son largos y se podría generar una deuda muy cuantiosa. En los alquileres de corta estancia, por ejemplo, no hay morosidad, porque se paga antes de llegar y se solicita una fianza para cubrir los posibles desperfectos.

Si no sabes qué tipo de alquiler elegir para tu alojamiento, puedes combinar las modalidades de media y corta estancia, de manera que cuando necesites cubrir periodos de reducción de reservas alquiles por cortos periodos de tiempo y el resto del tiempo puedas tener unos ingresos recurrentes durante una temporada. En cualquier caso, contar con la ayuda de expertos en la gestión de alquileres turísticos te ayudará a aumentar la rentabilidad y a despreocuparte de todos los trámites. ¡Aprovecha para obtener el máximo beneficio con el alquiler de tu inmueble con RentU!

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